El niño que soñaba

Érase una vez un piojo, gordito como de a metro, un mocoso atrevido. Con un carácter de mil demonios y un corazón enorme, maldito como todos los de su edad, más de travesuras que de tiempos (¡qué tiempos!).

Desandaba como un bólido los terraplenes que se volverían calles… que terminarían en terraplenes; partiéndose la cabeza y partiendo cabezas también en las inofensivas guerritas a las piedras, libradas en las ruinas de la iglesia de Arrechavaleta, por ese entonces campo de batalla, terreno de bolas, quimbumbia, béisbol y hasta ring de boxeo cuando escasearon las peleas de gallo. Continúa leyendo “El niño que soñaba”

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