Una lágrima oculta

lagrimas_san_pedro. El Greco
Lágrimas de San Pedro. El Greco

De pequeño era fácil llorar, al nacer, al reír y al dar alguna que otra perreta. Era fácil y reconfortante, terminaba en un sollozo entrecortado y el infinito abrazo de mi madre. Aún recuerdo la primera vez que lloré de tristeza, no llegaba a los tres años y frente al televisor comprendí la amargura del Patico Feo, del desamor y lo injusto, “…lloraba porque era feo y nadie lo quería”.

Fui creciendo y entendí que una película era solo eso, maldita la hora en que comprendí, en que comencé a perderme… La calle, con sus complejos, trató de mostrarme que los hombres no lloran y aunque en los momentos más duros ese abrazo maternal, que en otros tiempos tratara de calmar el llanto, intentara hacerlo salir en busca de mi alivio, fue realmente la vida la que secó mis lágrimas y ahogó el sollozo. Continúa leyendo “Una lágrima oculta”

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