El maltrato de los Delfines

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Este fin de año, navidades o primero de enero, como le quieran llamar, pintaba bien y de lo lindo. Las añoranzas, los sueños de reencuentros y bellos momentos junto a la familia, guardados por casi un año de duro trabajo desde aquí, desde allá, se endulzaban con la realidad del abrazo y el beso que tan abandonados quedaban en el ciberespacio.

Todo vale y merece la felicidad familiar, nada alcanza o compensa el valor del beso materno. Por eso todos los esfuerzos, aunque costaran días de reventarse trabajando, no importaría si por veintitantos días podías despertar en un ambiente agradable, sin exigencias locas, solo el poder respirar familia, cubanía y ese agasajo que otrora la definiera y acuñara la virtud de la matanceridad. Continúa leyendo “El maltrato de los Delfines”

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