Imagino que pretendes solo imaginar

Despertar. IMagini que pretendes. M Carmen Fernández
Despertar. Ma. Carmen Fernández Burgos

Ese silencio que has sentido ha sido mi beso, sí, si no lo esperabas solo imagínalo, llegado de ahí de donde no lo esperas, puede que insuficiente, mustio o atrevido pero ahí ha quedado, imperceptible como los suspiros, tembloroso cual susurro devenido del clímax.

No sé si bienvenido, tardío o adelantado, pero dentro de mi egoísmo o recelo es el momento de regalarlo. No es de ahora que reparo en tu cuello más que en tus cotidianas verdades, que me detengo en tus naturales y elocuentes encantos. Aunque es ahora que temiblemente te me haces más distante bajo la amenaza de tenerte más cerca. Continúa leyendo “Imagino que pretendes solo imaginar”

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Déjà vu

Deja-vu. Agata Buczek
Déja vu. Agata Buczek

En ocasiones tenemos la impresión de reconocer lo nuevo, de haberlo vivido y por algunos segundos quedamos varados en la magia de lo intemporal, lo incierto, en la belleza sutil y seductora de lo inexplicable.

Como el soñar despiertos pero con el plus de lo inesperado, nos arranca una pequeña sonrisa, incrédula pero alegre, energizante. Así, en no pocas mañanas, él experimentaba la vida y continuaba por varias cuadras garrapateando en los registros de su memoria la esquiva confirmación. Continúa leyendo “Déjà vu”

Solo será un beso

En la cama. Henri de Toulouse-Lautrec
En la cama. Henri de Toulouse-Lautrec

Por momentos me alegro que creas que es solo una sonrisa, un juego o una puyita. Solo a veces estoy más tranquilo si piensas que es una simple mirada atenta, que descubre que has cambiado tu peinado o tu maquillaje. Por momentos cambio de idea y quiero decirlo, dártelo, si al final solo será un beso, pero lo lanzo muy encubierto por si las moscas.

No sabré donde ha quedado, no repararás en lo que ha intentado, pero disfrazado de guiño llevaba la intención de rozar tu cuello, acariciar tu oído y humedecer tu nuca, en complicidad con una pausada respiración que absorbiera el aroma de tus cabellos. Pero no me conformo con el ocultismo, no tiene gracia que no sepas que realmente ha sido un inofensivo beso. Continúa leyendo “Solo será un beso”

…algo más que un buen café

Ernest Descals. Bodegón
Bodegón. Ernest Descals

El sábado solía ser mi día favorito, no importa si lloviendo o con un sol que raja las piedras. Era ese día en el que después de una cansada semana te ponías las pilas, terminabas las cosas de la casa y a disfrutar del fin de semana, a acostarte bien tarde porque el aburrido domingo te dejaría recuperarte.

 

Mayo, en compañía, me parecía romántico y hasta lo imaginaba con un poquito de frío para disfrutar más el calor ajeno. Pero hoy, no sé por qué, es sábado y mayo se hace presente, después de los normales 32 grados estos 27 se sienten fresquitos pero no me animan.

Por costumbre ingenua me levanto como quince días atrás, hace solo dos semanas y parecen más tiempo. Me hago la estúpida idea de que el no tener que hacer nada en la casa me permitirá disfrutar más de este sexto día que será el primero de 48 interminables horas. Continúa leyendo “…algo más que un buen café”

El niño que soñaba

Érase una vez un piojo, gordito como de a metro, un mocoso atrevido. Con un carácter de mil demonios y un corazón enorme, maldito como todos los de su edad, más de travesuras que de tiempos (¡qué tiempos!).

Desandaba como un bólido los terraplenes que se volverían calles… que terminarían en terraplenes; partiéndose la cabeza y partiendo cabezas también en las inofensivas guerritas a las piedras, libradas en las ruinas de la iglesia de Arrechavaleta, por ese entonces campo de batalla, terreno de bolas, quimbumbia, béisbol y hasta ring de boxeo cuando escasearon las peleas de gallo. Continúa leyendo “El niño que soñaba”