… solo será un beso Parte II.

El pescador y la sirena. Frederick Leighton
El pescador y la sirena. Frederick Leighton

Hoy el beso no ha podido ocultarse, no ha querido privarte de sus ansias y se ha rendido a las ganas que envalentonan, que te hacen atreverte y enfrentar los miedos. Hoy, por solo unos segundos, ha llegado sin antifaz que lo disimule, sin palabrerías que te despisten y sobre todo sin la incertidumbre de si podrás imaginarlo.

Esta tarde se ha llenado de valor o quizás no ha podido soportar el miedo de perderse de ti por sus temores. No sé si coraje o temor, quizás solo se aprovechó de ti, de mí, solo vio la oportunidad de ser egoísta y pensar en él más que en nosotros. Es posible que solamente fuera su egoísmo lo que lo lanzó hacia tu boca. Continúa leyendo «… solo será un beso Parte II.»

Solo será un beso

En la cama. Henri de Toulouse-Lautrec
En la cama. Henri de Toulouse-Lautrec

Por momentos me alegro que creas que es solo una sonrisa, un juego o una puyita. Solo a veces estoy más tranquilo si piensas que es una simple mirada atenta, que descubre que has cambiado tu peinado o tu maquillaje. Por momentos cambio de idea y quiero decirlo, dártelo, si al final solo será un beso, pero lo lanzo muy encubierto por si las moscas.

No sabré donde ha quedado, no repararás en lo que ha intentado, pero disfrazado de guiño llevaba la intención de rozar tu cuello, acariciar tu oído y humedecer tu nuca, en complicidad con una pausada respiración que absorbiera el aroma de tus cabellos. Pero no me conformo con el ocultismo, no tiene gracia que no sepas que realmente ha sido un inofensivo beso. Continúa leyendo «Solo será un beso»

…algo más que un buen café

Ernest Descals. Bodegón
Bodegón. Ernest Descals

El sábado solía ser mi día favorito, no importa si lloviendo o con un sol que raja las piedras. Era ese día en el que después de una cansada semana te ponías las pilas, terminabas las cosas de la casa y a disfrutar del fin de semana, a acostarte bien tarde porque el aburrido domingo te dejaría recuperarte.

 

Mayo, en compañía, me parecía romántico y hasta lo imaginaba con un poquito de frío para disfrutar más el calor ajeno. Pero hoy, no sé por qué, es sábado y mayo se hace presente, después de los normales 32 grados estos 27 se sienten fresquitos pero no me animan.

Por costumbre ingenua me levanto como quince días atrás, hace solo dos semanas y parecen más tiempo. Me hago la estúpida idea de que el no tener que hacer nada en la casa me permitirá disfrutar más de este sexto día que será el primero de 48 interminables horas. Continúa leyendo «…algo más que un buen café»