… solo será un beso Parte II.

El pescador y la sirena. Frederick Leighton
El pescador y la sirena. Frederick Leighton

Hoy el beso no ha podido ocultarse, no ha querido privarte de sus ansias y se ha rendido a las ganas que envalentonan, que te hacen atreverte y enfrentar los miedos. Hoy, por solo unos segundos, ha llegado sin antifaz que lo disimule, sin palabrerías que te despisten y sobre todo sin la incertidumbre de si podrás imaginarlo.

Esta tarde se ha llenado de valor o quizás no ha podido soportar el miedo de perderse de ti por sus temores. No sé si coraje o temor, quizás solo se aprovechó de ti, de mí, solo vio la oportunidad de ser egoísta y pensar en él más que en nosotros. Es posible que solamente fuera su egoísmo lo que lo lanzó hacia tu boca.

Esos sí, creo que supo comportarse. Te miró a los ojos, amarró sus temblores y dejó suavemente su huella. Supo controlar las manos y los dedos, logró imaginarte desnuda sin rozar en tu espalda las ataduras de tu ropa y con un disimulado toque sintió tu corazón más que tus senos.

Realmente hasta yo le temía al muy desesperado, pues en la primera parte se imaginaba a lo “Fifty shades of Grey” y fue peligroso, no por ponerme el listón altico el muy cabrón, no por querer lo que yo quiero sino por ir tan rápido. Pero ya se ha calmado, no de calma insegura y aburridamente paciente, se ha calmado de probar lo bien que saben las ganas cuando se disfrutan bien lentico.

No es que haya dejado de pensar en tus senderos descubiertos y sus travesuras de niño suelto en parque de diversiones. Les ha agregado más a sus pasiones, pero me ha creado una manera linda y tierna de sentirlo, de inventarte y de acariciar tu mundo.

Llego y en unos segundos, que creo nunca se fueron, me hace sentirte como hace una hora atrás la ternura de tus labios. Se cuela en la realidad y te coloca aquí, regalándome un abrazo calentito por la espalda en lo que termino la comida. Te pone una que otra miradita linda de las que me salvan, mientras dejas caer tu mano provocadora y te vas a la ducha.

Se me escapa una sonrisa con un ojalá incrédulo y a la vez esperanzador… Cierro los ojos para refrescar, porque si no saldrá dedo al ajillo y qué crees, sigue ahí, inventando que te dejas la toalla con una sonrisa pícara, para avisarme que me esperas para lavarte la espalda, para reclamar los minutos que quieres solo para ti porque sí, porque son tuyos y de nadie más.

¡Vaya!, se me olvidó la sal de los espaguetis, dónde tendré la cabeza. Bueno qué pregunto si ya se la respuesta. Trato entonces de seguirle el juego y dejarlo imaginarte, si la verdad es que me encanta como te ve, es decir como nos ve. Ahora se acelera, como cuando te pones a adelantar las partes de una película para ver lo que más te gusta, se salta el qué sucede después del baño, después de haberte disfrutado en cámara lenta bajo el agua.

Tampoco me deja ver el resto de la tarde, corta los pedazos a su antojo, se salta la comida, la televisión, la conversación planificadora y resolutoria de problemas. Quién le habrá dicho a este que yo me quiero perder algo, se percata de mi molestia y me sonsaca de la forma más baja. Te hace salir del baño envuelta en una exacta felpa blanca y con el pelo aún mojado, te hace tirarme un beso coqueto y me hace embobecer.

Ñó!, esto está hecho con candela, ufff!! Que quemadita más buena. Este loco va a acabar conmigo y a mí que no me gusta. Me deja disfrutar toda la escena que escondió bajo la toalla mientras te seco, con detalles que me guardaré por ahora, y sin percatarme se apresura a un final imprevisto, ñoño y tierno.

Te dibuja casi dormida acurrucándote entre mis brazos, acomodándote como bebé malcriado de cariño en mi cuerpo y me deja ahí, atontao, acariciando suavemente tus contornos y robando en uno y otro respirar esa vida que perfuma tus cabellos.

Me deja como realmente quiero, aferrado a tu espalda haciendo la cucharita, resguardado en el calor de tus piernas y con el brazo adormecido por competir con la almohada. Me coloca calmado, como flotando, y a la espera de saber qué ocurrirá en la mañana cuando te despierte con un beso suave y te malcríe con muchos te quiero, mientras te digo mi niña, mi dormilona, mi bebé.

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