El maltrato de los Delfines

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Este fin de año, navidades o primero de enero, como le quieran llamar, pintaba bien y de lo lindo. Las añoranzas, los sueños de reencuentros y bellos momentos junto a la familia, guardados por casi un año de duro trabajo desde aquí, desde allá, se endulzaban con la realidad del abrazo y el beso que tan abandonados quedaban en el ciberespacio.

Todo vale y merece la felicidad familiar, nada alcanza o compensa el valor del beso materno. Por eso todos los esfuerzos, aunque costaran días de reventarse trabajando, no importaría si por veintitantos días podías despertar en un ambiente agradable, sin exigencias locas, solo el poder respirar familia, cubanía y ese agasajo que otrora la definiera y acuñara la virtud de la matanceridad. Continúa leyendo “El maltrato de los Delfines”

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Héroes

Abrazo. Oswaldo Guayasamín.
Abrazo. Oswaldo Guayasamín

Un héroe no es la utópica distorsión de la fuerza, ni la paleta de matices de una moda con la ropa interior por fura del vestido. Un héroe a veces, solo a veces, no tiene las fuerzas suficientes para sí mismo y viste como tú y como yo, con lo que tiene, con lo que puede, y lo hace de un modo más cuerdo.

Un héroe no repara las cosas volviendo a tras el tiempo, disparando rayos, atravesando cuerpos. No puede, aunque quisiera, borrar el pasado o la memoria. Un héroe crea y resuelve los problemas con sus propias manos, levanta sobre las cenizas del pasado un pequeño presente e idea el mejor de los futuros. De seguro lo hemos hecho, lo hacemos. Continúa leyendo “Héroes”

Deportistas extremos

Salvador Dali el nacimiento del hombre nuevo.
…el nacimiento del hombre nuevo. Salvador Dalí

Ese team de sorprendentes locos, casi sobrehumanos, amantes de la vida y soñadores eternos. Quién pudiera lograr tales proezas, nos preguntamos a veces, en ocasiones con un tono de deseo y necesidad que calificamos de sana envidia aquellos que, puede que indecisos, aún no nos conformamos. Esos irresponsables, irrespetuosos del valor de la vida, los llaman aquellos que aquí no constarán porque no me interesan.

Riesgo, primera palabra para el no tan valiente o cuerdo conservador; pasión para el loco conquistador atrevido y sacrifico para el materialista dogmático. Deporte para los simplistas y extremo para los videntes de barreras, adrenalina para los adictos.

Si me preguntas a mí es vida, no el simple respirar o la contradictoria interrogante de ser o estar. Es esa eterna valentía de saltar cada día de la cama y no precisamente hacia el piso, sino a otro día más, ese de incer Continúa leyendo “Deportistas extremos”

Déjà vu

Deja-vu. Agata Buczek
Déja vu. Agata Buczek

En ocasiones tenemos la impresión de reconocer lo nuevo, de haberlo vivido y por algunos segundos quedamos varados en la magia de lo intemporal, lo incierto, en la belleza sutil y seductora de lo inexplicable.

Como el soñar despiertos pero con el plus de lo inesperado, nos arranca una pequeña sonrisa, incrédula pero alegre, energizante. Así, en no pocas mañanas, él experimentaba la vida y continuaba por varias cuadras garrapateando en los registros de su memoria la esquiva confirmación. Continúa leyendo “Déjà vu”

…Manjar de la necesidad

GuaguasSon las 4 de la tarde y un mar de personas comienza a inundar las paradas de la urbe yumurina. Estudiantes, profesores, médicos, abuelos y pueblo en general, se amontona bajo la escasa sombra de estos espacios casi endemoniados por la coyuntural situación.

Mientras algunos, entre rezos, pesares y suspiros, tratan de adivinar el mejor lugar para acechar el preciado transporte que los devuelva a ese segundo centro laboral que es la casa, otros enroscan increíblemente sus cuellos mientras lanzan denunciantes miradas a los daltónicos con licencia que no distinguen al “Amarillo”. Continúa leyendo “…Manjar de la necesidad”

17 de contradicciones

Cuando_llegues_a_madrid_marica_mia. Javi Larrauri
Cuando llegues a Madrid… Javi Larrauri

Mesa de dominó en su punto y como los Orishas “botella de ron, tabaco habano …”, bueno está bien, cigarro criollo y una pila macho. El punto es que todos conocemos el ambiente de este juego y más si es en los bajos de un edificio de la Habana, donde el ajiaco transcultural del cubano se cuaja de verdad.

Ahí estaba yo perdiendo como siempre y veo que se acerca un viejo conocido. Me presto a saludarlo y en intento protector me esquiva escabulléndose entre tanto trapo, gafa y sombrero. Al día siguiente me explica en tono de una disculpa que no busco, que no quiero porque de aceptarla me sumo a lo injusto.

Mi vecino iba maquillado, mi amigo es homosexual sí y se dirigía aquel día a uno de sus espectáculos de transformismo, creo que se dice así. No sintió pena por él, Toni sintió vergüenza por lo que en ese dominó pudiera pasarme a mí de haberme saludado.

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