…Manjar de la necesidad

GuaguasSon las 4 de la tarde y un mar de personas comienza a inundar las paradas de la urbe yumurina. Estudiantes, profesores, médicos, abuelos y pueblo en general, se amontona bajo la escasa sombra de estos espacios casi endemoniados por la coyuntural situación.

Mientras algunos, entre rezos, pesares y suspiros, tratan de adivinar el mejor lugar para acechar el preciado transporte que los devuelva a ese segundo centro laboral que es la casa, otros enroscan increíblemente sus cuellos mientras lanzan denunciantes miradas a los daltónicos con licencia que no distinguen al “Amarillo”. Continúa leyendo «…Manjar de la necesidad»

Solo será un beso

En la cama. Henri de Toulouse-Lautrec
En la cama. Henri de Toulouse-Lautrec

Por momentos me alegro que creas que es solo una sonrisa, un juego o una puyita. Solo a veces estoy más tranquilo si piensas que es una simple mirada atenta, que descubre que has cambiado tu peinado o tu maquillaje. Por momentos cambio de idea y quiero decirlo, dártelo, si al final solo será un beso, pero lo lanzo muy encubierto por si las moscas.

No sabré donde ha quedado, no repararás en lo que ha intentado, pero disfrazado de guiño llevaba la intención de rozar tu cuello, acariciar tu oído y humedecer tu nuca, en complicidad con una pausada respiración que absorbiera el aroma de tus cabellos. Pero no me conformo con el ocultismo, no tiene gracia que no sepas que realmente ha sido un inofensivo beso. Continúa leyendo «Solo será un beso»

17 de contradicciones

Cuando_llegues_a_madrid_marica_mia. Javi Larrauri
Cuando llegues a Madrid… Javi Larrauri

Mesa de dominó en su punto y como los Orishas “botella de ron, tabaco habano …”, bueno está bien, cigarro criollo y una pila macho. El punto es que todos conocemos el ambiente de este juego y más si es en los bajos de un edificio de la Habana, donde el ajiaco transcultural del cubano se cuaja de verdad.

Ahí estaba yo perdiendo como siempre y veo que se acerca un viejo conocido. Me presto a saludarlo y en intento protector me esquiva escabulléndose entre tanto trapo, gafa y sombrero. Al día siguiente me explica en tono de una disculpa que no busco, que no quiero porque de aceptarla me sumo a lo injusto.

Mi vecino iba maquillado, mi amigo es homosexual sí y se dirigía aquel día a uno de sus espectáculos de transformismo, creo que se dice así. No sintió pena por él, Toni sintió vergüenza por lo que en ese dominó pudiera pasarme a mí de haberme saludado.

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…algo más que un buen café

Ernest Descals. Bodegón
Bodegón. Ernest Descals

El sábado solía ser mi día favorito, no importa si lloviendo o con un sol que raja las piedras. Era ese día en el que después de una cansada semana te ponías las pilas, terminabas las cosas de la casa y a disfrutar del fin de semana, a acostarte bien tarde porque el aburrido domingo te dejaría recuperarte.

 

Mayo, en compañía, me parecía romántico y hasta lo imaginaba con un poquito de frío para disfrutar más el calor ajeno. Pero hoy, no sé por qué, es sábado y mayo se hace presente, después de los normales 32 grados estos 27 se sienten fresquitos pero no me animan.

Por costumbre ingenua me levanto como quince días atrás, hace solo dos semanas y parecen más tiempo. Me hago la estúpida idea de que el no tener que hacer nada en la casa me permitirá disfrutar más de este sexto día que será el primero de 48 interminables horas. Continúa leyendo «…algo más que un buen café»

El niño que soñaba

Érase una vez un piojo, gordito como de a metro, un mocoso atrevido. Con un carácter de mil demonios y un corazón enorme, maldito como todos los de su edad, más de travesuras que de tiempos (¡qué tiempos!).

Desandaba como un bólido los terraplenes que se volverían calles… que terminarían en terraplenes; partiéndose la cabeza y partiendo cabezas también en las inofensivas guerritas a las piedras, libradas en las ruinas de la iglesia de Arrechavaleta, por ese entonces campo de batalla, terreno de bolas, quimbumbia, béisbol y hasta ring de boxeo cuando escasearon las peleas de gallo. Continúa leyendo «El niño que soñaba»